Jerilyn — Sycamore, GA
Después de soportar por años un dolor de cuello que empeoraba progresivamente, la cirugía de implantación de un disco cervical artificial PRESTIGE® consiguió por fin que Jerilyn se librara de la almohadilla térmica y recuperara el espíritu navideño.
La Navidad del año 2004 es una época que Jerilyn siempre recordará. Fue la primera vez en casi 15 años que pudo decorar el árbol familiar sin tener que soportar al día siguiente la agudización de un fuerte y debilitante dolor de cuello.
"Recuerdo que le comenté a mi esposo que fue tan agradable poder colgar todos los adornos sin tener que lamentarme al día siguiente", dice la activa esposa, madre y jefa de oficina de 53 años de Sycamore, GA. "Y realmente disfruté el hecho de poder mirar hacia el árbol de nuevo y ver lo que estaba haciendo".
Jerilyn recuerda que cuando apareció por primera vez su dolor de cuello, lo sintió como un espasmo muscular leve. "Empeoró progresivamente con los años, hasta el punto en que ya no podía soportarlo", dice Jerilyn. "Más adelante, se convirtió más bien en una sensación ardiente que también bajaba hasta mis hombros; finalmente desarrollé debilidad muscular, perdí la movilidad de mi cuello y empecé a tener dolores de cabeza realmente fuertes".
Con el paso de los años, el dolor y la incomodidad de Jerilyn empezaron a interferir con su capacidad de hacer las cosas que le gustaban, como cultivar flores en su jardín, salir de compras con sus amigas y familiares, y dirigir las oficinas del Condado de Turner de la División de Servicios Familiares e Infantiles del Estado de Georgia. "Levantar cualquier cosa, incluso una pala de tierra o una caja de Coca-Cola, desencadenaba un dolor en mi cuello y hombros", afirma Jerilyn. "Llegó un momento en que empezó a afectar todos los aspectos de mi vida —mi vida social cambió, tomaba muchos permisos por enfermedad en el trabajo y pasaba menos tiempo con mi familia. Caí en una depresión y pasaba mucho tiempo simplemente tirada en la cama con una almohadilla térmica".
Las pruebas diagnósticas, incluyendo radiografías y exploraciones por resonancia magnética (RM), revelaron finalmente que la causa del dolor de Jerilyn era una hernia discal entre las vértebras C6-C7 de la columna cervical. Es una condición en la cual el núcleo interior del disco sobresale por un desgarro del mismo. Si el material del disco comprime un nervio vertebral, puede provocar dolor, entumecimiento y debilidad, tanto en el cuello como en otras partes del cuerpo.
Colaborando con su médico de cabecera, Jerilyn probó una serie de tratamientos no quirúrgicos en un intento por controlar su dolor, ninguno de los cuales le proporcionó alivio permanente. "Tomé relajantes musculares y analgésicos de venta libre y con receta médica, pero todo lo que hacían era darme sueño y no me sentía tan bien", afirma Jerilyn. "Tuve muchas sesiones de fisioterapia y también fui al quiropráctico. Pero simplemente no logré ningún alivio satisfactorio".
Con el dolor de cuello constantemente presente en su vida, Jerilyn siempre estaba alerta ante cualquier mención de una terapia o tratamiento que pudiera ayudarla. También empezó a considerar la posibilidad de una cirugía de la columna vertebral. Un domingo después de ir a la iglesia, inició una conversación con otra feligresa que se había sometido recientemente a una cirugía de la columna cervical, y cuyo marido se estaba recuperando también de una cirugía de la espalda. "Le hablé de mi cuello", dice Jerilyn. "Y ella me dijo, 'Deberías acudir al cirujano que me operó, realmente creo que podría ayudarte a ti también'".
A primera hora del lunes, Jerilyn llamó al cirujano que su amiga le había recomendado, el Dr. J. Kenneth Burkus del Hospital Ortopédico Hughston de Columbus, GA, y pidió una cita para consultarle sobre sus opciones de tratamiento quirúrgico. "Llevé conmigo mis pruebas diagnósticas anteriores y el Dr. Burkus me examinó y tomó sus propias radiografías", recuerda Jerilyn. "Después de examinar los resultados, me dijo que creía que yo podría ser una buena candidata para una cirugía de la columna vertebral. Pero nunca me forzó a ello, ni me dijo que era mi única opción. La decisión era cosa mía. Le dije que estaba dispuesta a hacer lo que fuera necesario para obtener finalmente algún alivio".
Cuando Jerilyn se reunió con el Dr. Burkus para conversar sobre sus opciones de tratamiento, decidió participar en un estudio clínico
del disco cervical PRESTIGE® . Como participante en un estudio, Jerilyn tenía un 50/50 de probabilidades de recibir el disco o someterse a una fusión vertebral tradicional. "Por supuesto, al principio dudé un poco y estaba indecisa acerca de que hacer; no sabía nada del disco PRESTIGE® antes de conocer al Dr. Burkus", admite Jerilyn. "Pero me gustó lo que me contó el Dr. Burkus sobre la prótesis. Así que decidí arriesgarme; sentí que era lo que tenía que hacer".
Para sustituir el disco intervertebral dañado de Jerilyn por el disco PRESTIGE® —una cirugía llamada implantación de disco cervical artificial — el Dr. Burkus practicó una pequeña incisión en la parte delantera del cuello y creó una estrecha abertura a través de los músculos para acceder a las vértebras cervicales. Después extrajo el material del disco dañado que comprimía los nervios vertebrales de Jerilyn y provocaba sus síntomas dolorosos a través de la abertura, insertó el disco PRESTIGE® y después cerró la incisión. La cirugía se realizó bajo anestesia general y Jerilyn fue dada de alta del hospital dos días después de la cirugía.
"Me dijeron que la cirugía había salido muy bien", afirma Jerilyn. "El Dr. Burkus sustituyó el disco y le dijo a mi esposo que estaba casi completamente desgastado; lo que quedaba era prácticamente sólo hueso contra hueso. ¡Con razón me dolía tanto!".
Durante dos semanas después de la cirugía, Jerilyn usó un collarín cervical blando en el cuello que le proporcionaba estabilidad adicional mientras el segmento vertebral tratado se curaba. "Creo que mi recuperación fue muy buena; casi no sentí dolor", afirma Jerilyn. "Me dijeron que caminara mucho y eso realmente fue una ayuda. Empecé a caminar apenas llegué a casa, incluso con el collarín puesto. Me tomé unas pocas semanas de permiso en el trabajo y después regresé a trabajar a tiempo parcial durante una temporada antes de volver a trabajar a plena capacidad".
Actualmente, Jerilyn dice que está tan agradecida por la oportunidad de haberse sometido a la cirugía de implantación de un disco cervical artificial PRESTIGE®, a tal punto que se ha convertido en una "embajadora" de la prótesis. "Estoy muy contenta de que haya sido aprobado (por la FDA) y esté disponible para todos ahora", afirma. "Como funcionó tan bien para mí, sin duda lo recomendaría a cualquiera que tenga la misma clase de problemas que yo. De hecho, motivé a un amigo aquí en el Condado de Turner que durante años había tenido problemas para que consultara al Dr. Burkus, y así lo hizo. Se operó hace unos meses y ahora está muy bien".
Es importante que converse con su médico sobre los posibles riesgos, complicaciones y beneficios del disco cervical PRESTIGE® antes de recibir el tratamiento, y que usted confíe en el criterio de su médico, ya que sólo él puede determinar si usted es un buen candidato para este tratamiento.
Al leer esto, tenga en cuenta que todos los resultados son específicos para cada paciente en particular. Los resultados pueden variar. Ciertas complicaciones, como infección, pérdida de sangre, problemas intestinales o de la vejiga, son algunos de los posibles riesgos de la cirugía de la columna vertebral. Consulte a su médico para obtener una lista completa de indicaciones, advertencias, precauciones, episodios adversos, resultados clínicos y demás información médica importante.
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