Historias de pacientes

Rob — Kopperl, Texas

Durante más de un año, Rob experimentó dolor y otros síntomas debilitantes relacionados con una hernia discal cervical. La cirugía de implantación de un disco cervical artificial PRESTIGE® le ayudó a "recuperar su vida".

Cuando a Rob le empezó a doler el cuello, este corredor de seguros de 40 años pensó que era sólo una parte normal del proceso de envejecimiento para alguien tan activo como él. "Jugaba softball, hacía ejercicio 4 ó 5 veces por semana y entrenaba al equipo de béisbol de mi hijo", dice Rob. "Pensé que simplemente estaba envejeciendo y haciendo muchas cosas".

Cuando su dolor leve se convirtió en un dolor de cuello agudo y en un entumecimiento que irradiaba hacia el hombro derecho fue a ver a su médico de cabecera quien, conociendo lo activo que era Rob, llegó a la conclusión que sus síntomas eran probablemente consecuencia de la tensión y del exceso de ejercicio físico.

Durante los meses siguientes, Rob siguió el consejo de su médico de descansar y probó analgésicos de venta con receta médica y de venta libre. Cuando estas opciones no quirúrgicas no funcionaron, probó la fisioterapia y el tratamiento quiropráctico. "Ambas me hicieron sentir mejor por algún tiempo", afirma Rob, "pero con mi experiencia en el mundo de los seguros, me di cuenta de que lo que estaba haciendo era simplemente un tratamiento contra el dolor. No estaba realmente aliviando mi condición, sólo estaba ayudando a soportar el dolor".

Rob continuó tratando su dolor de cuello de forma conservadora durante más de un año. Para entonces, el fuerte dolor y entumecimiento del cuello y los hombros se extendió a su antebrazo y muñeca del lado derecho. Rob trató de mantener su programa de ejercicio y deportes pero descubrió que la atención que le prestaba a su dolor de cuello le dejaba poca energía. "Llegó un momento en que lo único que quería hacer cuando llegaba a casa era acostarme", recuerda Rob. "Al principio no podía admitir que todo se debía al dolor y otros problemas. Normalmente, si algo duele, duele en el mismo lugar y después mejora y estás bien. Pero esto era diferente y estaba afectando la manera en que me comportaba a diario".

"Dejé de entrenar y de jugar softball, y hacía menos ejercicio porque mi trabajo absorbía toda mi energía. Simplemente me quedaba sin ganas de nada".

Una tarde cuando Rob estaba levantando pesas en el gimnasio, surgió un nuevo síntoma que lo hizo decidir que era hora de ponerse más agresivo en cuanto a la identificación y el tratamiento de la causa de sus problemas en lugar de limitarse a disimularlos. "En medio de un levantamiento sentado en una banca, noté que tenía dificultades para levantar el lado derecho, a pesar de que soy diestro", afirma Rob. "El dolor y el entumecimiento ahora se manifestaban como una debilidad, así que supe que tenía que hacer algo diferente. Entonces volví a ir al médico y le pedí que me enviara a un neurocirujano".

Rob fue remitido al Dr. Joseph Stachniak del Texas Brain and Spine Institute en Plano, TX. Un examen físico y una resonancia magnética (RM) diagnóstica revelaron la causa de los problemas de Rob: una hernia discal entre las vértebras cervicales C6-C7. Es una condición en la cual el núcleo interior del disco sobresale por un desgarro del mismo. Si el material del disco comprime un nervio vertebral, puede provocar dolor, entumecimiento y debilidad, tanto en el cuello como en otras partes del cuerpo.

Rob sabía que la fusión vertebral era un tratamiento común para una condición como la suya, pero no estaba interesado en este tipo de cirugía de la columna vertebral. "No estaba interesado en la fusión", admite Rob. "Si ésa era mi única opción, me iba a limitar a regresar al quiropráctico y tratar el dolor lo mejor posible".

Sin embargo, el Dr. Stachniak le ofreció otra alternativa: sustituir el disco dañado de su cuello por un disco cervical PRESTIGE® . Después de aprender más sobre la tecnología y el procedimiento que ello implica, un tipo de cirugía llamada implantación de disco cervical artificial, Rob tuvo la seguridad de que el disco PRESTIGE® era la opción correcta para él. "Había leído cosas sobre las prótesis discales y sabía que se habían utilizado en otras partes del mundo durante algún tiempo. Esta información me envalentonó, y mi actitud en ese momento cambió a 'Voy a hacerlo'".

"La gente me preguntaba si estaba nervioso pero no lo estaba porque esto podía ser el principio del fin de todo lo que había estado pasando".

Para sustituir el disco intervertebral dañado de Rob, el Dr. Stachniak practicó una pequeña incisión en la parte delantera del cuello de Rob y creó una estrecha abertura a través de los músculos para acceder a las vértebras cervicales. Después extrajo el material del disco a través de la abertura, implantó la prótesis discal y cerró la incisión. El procedimiento mínimamente invasivo se realizó bajo anestesia general y Rob fue dado de alta del hospital al día siguiente de la intervención.

La cirugía de implantación de un disco artificial de Rob tuvo lugar un viernes y se le autorizó a regresar al trabajo después de una semana de recuperación en casa. En cuanto al ejercicio, el Dr. Stachniak le aconsejó que lo suspendiera durante unas semanas para dar tiempo a que se estabilizara el lugar de la cirugía. "Estuve algo incómodo durante un par de días, pero después de las primeras 72 horas hubo pocas limitaciones".

El entumecimiento de Rob también desapareció y le sorprendió lo pronto que recuperó la fuerza muscular. "Antes de la implantación del disco artificial, el Dr. Stachniak me pidió que cerrara los puños y los mantuviera delante de mí, y me dijo que resistiera cuando él tratara de empujarlos hacia abajo. Podía resistir en el lado izquierdo, pero no en el derecho. Lo hizo de nuevo cuando recuperé el conocimiento después de la cirugía. Esta vez, no pudo empujarme la mano derecha hacia abajo".

Actualmente, Rob ha vuelto a hacer ejercicio casi todos los días y también juega en un equipo de béisbol de la liga de adultos. "No siento que haya algo que no pueda hacer", afirma Rob. "Y me sentí así casi inmediatamente después de la cirugía. En cuanto a la incisión, todo lo que tengo es una diminuta cicatriz, pero se confunde con las líneas naturales del cuello".

En cuanto a los posibles efectos de su lesión discal y nerviosa anterior a la cirugía, Rob afirma que lo único que nota a veces es que ocasionalmente presenta alguna leve debilidad en el brazo derecho. "Esperé tanto tiempo para hacerme esto que probablemente parte de esa función nerviosa puede que no se recuperé jamás", afirma Rob. "Y sólo ocurre en momentos de fatiga realmente intensa, como al final de una sesión de ejercicio".

"En general, las cosas han mejorado mucho ahora. ¿Que si me alegro de haberme operado de la columna? Por supuesto. Me ha devuelto la vida y me ha permitido empezar de nuevo con energía. Es como si nunca hubiera tenido dolor de cuello".

Es importante que converse con su médico sobre los posibles riesgos, complicaciones y beneficios del disco cervical PRESTIGE® antes de recibir el tratamiento, y que usted confíe en el criterio de su médico, ya que sólo él puede determinar si usted es un buen candidato para este tratamiento.

Al leer esto, tenga en cuenta que todos los resultados son específicos para cada paciente en particular. Los resultados pueden variar. Ciertas complicaciones, como infección, pérdida de sangre, problemas intestinales o de la vejiga, son algunos de los posibles riesgos de la cirugía de la columna vertebral. Consulte a su médico para obtener una lista completa de indicaciones, advertencias, precauciones, episodios adversos, resultados clínicos y demás información médica importante.

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